Tumbada en la amplia y cómoda cama que compramos hace dos años en una tienda algo extravagante, contemplo el techo del dormitorio.
La ventana semiabierta deja entrar la luz que desprende esa luna tan llena que esta noche me ha regalado.Pienso en muchas cosas,millones...¿como es posible tener tanto que gritarle al mundo y no poder siquiera ser capaz de decir una sola palabra? y cada día
soy más y más consciente de que este infierno no es para mí. Hoy es viernes, sinónimo de paz y tranquilidad, sinónimo de silencio y armonia.
Bueno, al menos hasta que llegan las malditas 3 de la mañana. Es entonces cuando todo se convierte en un pasadizo oscuro del que no puedo escapar,del que no existe escapatoria. Así es mi vida, una calle sin salida, una constante ecrucijada. Sigo aquí tumbada, preparandome para la tempestad que se me viene encima. Me levanto, voy al cuarto de baño y en el pasillo soy capaz de escuchar la respiracion que procede de la cunita de madera del dormitorio de al lado. Es una respiración inocente, tranquila. Me gusta pensar en estos adjetivos, me dan algún tipo de esperanza.
No se porque, pero me lleva a pensar que algu dia todo esto terminará. Frente al espejo me contemplo, fragil como una caja llena de copas nuevas.
La unica diferencia es que yo ya estoy hecha añicos. Suerte que la moradura de la sien del lado derecho la puedo tapar con el pelo. Siempre es bueno mirar el lado positivo de las cosas aunque he de decir que cada vez me resulta mas dificil encontrarlo. No puedo evitar mirar las fotografias de antaño y no reconocernos, siento una nostalgia indescriptible . Pero el me quiere, nos quiere.
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